sábado, 13 de octubre de 2007
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En estos días hemos celebrado la Fiesta Nacional de España, el 12 de Octubre, con un ambiente político marcado por la división y una fractura social cada día más evidente.

Quién escribe estas líneas, y quienes hacemos este blog loco, vivimos durante muchos años los 12-O desde la militancia activa en lo que alguien denominó, con toda la razón, "desgracias nacionales". En aquellos actos se hablaba mucho de la España que se quedaba atrás y poco de la Expaña que se nos venía encima. En aquellas campañas, en aquellos actos, en aquellas sedes, en aquellos caudillos, en aquellas "fuerzas nacionales" se desdibujó toda una generación formada por "veteranos de la anterior guerra civil y voluntarios de la próxima". Nos fueron quemando, como fotos del rey de copas en Cataluña, y no tuvimos el valor suficiente para romper aquel jarrón viejo que contenía tantas ilusiones. Siempre hubo entre nosotros los suficientes colaboracionistas para que el fracaso permanente del nacionalismo social español pudiera sobrevivir en sus más diversas e incompetentes formas. Y así consiguieron que nos fuéramos a nuestras casas.

Muchos no regresaron jamás o se acomodaron en la derecha liberalcapitalista, mientras que otros tuvimos que recomponer lo que quedaba de nuestras vidas poco a poco. Mas no olvidamos nuestra identidad y seguimos un camino de autoformación. Empezamos entonces a conocer a Codreanu, a Degrelle, a Drie La Rochelle, y a tantos otros; comenzamos a mirar a Italia, a Francia, a otras experiencias y otras maneras de ser y entender la militancia. Todo ello en medio de la decadencia de un país roto en su más íntima esencia, que hoy vive con angustia otro 98, sin que, quienes soñamos con una España nacional, social, revolucionaria, imperial, sepamos como parar este desastre en ciernes.

España huele cada día más a Yugoslavía, a Puerto Rico, a Filipinas; y no hay esperanza de que, en unas horas críticas, pueda surgir algo parecido a lo de 1808. La capacidad de reacción de los españoles es nula, y la de las "fuerzas nacionales" ni existe. Sin embargo, nos inhunda la felicidad de quien es plenamente consciente del momento que vive, felicidad de no pertenecer a la masa ovina, huera y pueril, que nos circunda.

Nuestro empeño de los dos últimos años ha ido dirigido especialmente a crear "tejido social", camaradería, CULTURA DI DESTRA, esperando que podamos conseguir que muchos de vosotros podáis convertiros en murallas humanas contra un sistema que nos extermina sin compasión. COMBATIR ES UN DESTINO -parece que en el caso de los españoles, casi una obligación- pues de nosotros dependerá en última instancia nuestra supervivencia.

Pero que nadie se equivoque, no puede ser nuestra lucha la defensa de esta ruina, sino su destrucción para que de las cenizas que de ella quedan resurja lo mejor de nuestro pueblo. Ya sabéis, del estiércol más nauseabundo, nacen las más bellas flores.

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Publicado por BITIBAjK @ 10:05  | Hormigas Negras
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