jueves, 20 de diciembre de 2007
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No sea quizá el que hoy traemos un libro plenamente inconformista, quizá se asemeje más bien al grito de disgusto de alguien que se acaba de despertar de un grato sueño y que, en cambio, le encantaría seguir durmiendo para alejarse de una aterradora realidad que él mismo ha creado. Sin embargo, es una obra que sobrecoge, como el lloro de un niño que no acaba de comprender porqué su padre le reprende.

“Pero por dentro lloro más que quienes lloran con lágrimas, a veces lo que escribo son puras lágrimas… Por los vivos, por los muertos. Por los que parecen vivos pero están muertos como los italianos, los europeos, que no tienen cojones para cambiar…”.

Nos encontramos ante uno de los libros más polémicos y “políticamente incorrectos” de los últimos años, aunque quizá no lo sea lo suficiente. La rabia y el orgullo es el primero de una trilogía de ensayos escritos por la periodista italiana residente en Nueva York Oriana Fallaci a raíz de los atentados del 11-S en EE.UU. La autora, una antifascista liberal, es una de esas voces cada vez más frecuentes que surgen de dentro del “sistema” y que denuncian la inmigración, y en especial la musulmana, como el mayor de los peligros que acechan a Europa en el siglo XXI. El mayor y seguramente el último.

El libro nace como un largo artículo de opinión publicado en el diario milanés Il Corriere della Sera en Septiembre de 2001 y tal es su éxito que unos meses después es editado en formato de libro acompañado por un extenso prefacio que recorre y recuerda todos los atentados islamistas que había habido en “Occidente” hasta el 11-S.

El artículo en sí constituye toda una arenga a los europeos, un “¡Europa Despierta!” que la propia autora repite en varias ocasiones, un grito de rabia y de denuncia de la amnesia en la que está sumergido el Viejo Continente y, a la vez, una denuncia del relativismo moral-cultural y una sólida defensa de Europa como Civilización “superior” de la que hay que estar orgullosa.

Como aspectos más negativos del libro, destacar el empeño de la autora, en su antifascismo visceral, en comparar a los islamistas de hoy con los “nazi-fascistas” de ayer, ambos “enemigos de la libertad”, quedando demostrada su falta de conocimiento sobre qué es el fascismo, y con ello, su incapacidad para admitir que es el propio liberalismo que ella defiende, y su querida “libertad” de mercado y de consumo, su libertad de capital y su globalización, su concepto confuso de ciudadanía y nacionalidad, lo que está americanizando Europa (occidentalizándola dirían otros) y acabando con ella, pese a frases como ésta:

“… nosotros españoles, italianos, franceses, portugueses, etcétera, no tenemos las condiciones de los americanos: reciente mosaico de grupos étnicos y religiosos, desenvuelto amasijo de miles de lenguas y religiones y culturas… nuestra identidad cultural no puede soportar una oleada migratoria compuesta por personas que, de un modo o de otro, pretenden cambiar nuestro sistema de vida… Estoy diciendo que en Italia, en Europa, no hay sitio para los muecines, para los minaretes, los falsos abstemios, el maldito chador y el aún más jodido burkah…”.

¿En qué quedamos Oriana?, ¿un "mundo de libertad" sin libertad religiosa?, ¿un "mundo de libertad" sin libertad cultural?... porque el "mundo de libertad" sin libertad política ya lo tenemos. En fin, las contradicciones del Liberalismo no impiden que este sea un gran libro, para leerlo críticamente… y sin darse por aludidos.
Publicado por BITIBAjK @ 1:52  | Cultura No Conforme
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